Los sistemas de incentivos son, para muchas empresas, una herramienta poderosa, capaz de lograr que los equipos y grupos de trabajo mejoren su rendimiento sustancialmente.

Queremos que conozcas diferentes tipos de incentivos y ejemplos, de modo que te resulte más fácil apreciar por qué pueden considerarse estratégicos. ¡Y cuál es el que mejor se adapta a tu organización!

Incentivo: ¿qué es?

¿Qué es un incentivo? Hablamos de una herramienta diseñada para que el esfuerzo de un grupo de trabajo se vea reconocido y premiado. También puede estar vinculado a la consecución de unos objetivos, que deberán ser predeterminados.

Los incentivos y sus ejemplos pueden adoptar un buen número de formas, pero su función siempre será la misma, la de motivar. La idea es conseguir que los comportamientos positivos se vean reforzados a través de una recompensa que, si bien nunca puede sustituir al salario, sí aporta un valor añadido reconocible.

¿En qué situaciones son de utilidad los incentivos?

Lo habitual es asociar la implantación de distintos ejemplos de incentivos con el trabajo del equipo o fuerza de ventas. Pero como hemos comentado, son útiles en ámbitos en los que sea estratégico reforzar comportamientos o alcanzar objetivos.

De este modo, se implantan para equipos como los de atención al cliente o incluso en proyectos internos. En estos últimos las empresas suelen estar interesadas en acelerar el desarrollo de una tarea, fomentar trabajo en equipo o en la adaptación a nueva tecnología o forma de trabajo.

En general, es una buena idea considerar implantar un incentivo si un equipo trabaja en remoto, para estimular el vínculo con la empresa, o en sectores donde la competitividad es muy alta.

Con esta herramienta y un planteamiento estratégico, no solo se pueden obtener mejores resultados, sino que se obtienen muchos otros beneficios. Retención de talento, entornos de trabajos participativos, visibilidad y fortalecimiento de la cultura de empresa… ¡Las repercusiones positivas van más allá de las cifras de ventas! ¿Quieres conocer cuántos tipos existen y algunos ejemplos para empezar a considerar su implantación?

Tipos de incentivos para impulsar equipos

Tipos de incentivos y ejemplos

A continuación pasamos a enumerar tipos de incentivos y ejemplos, siempre con la perspectiva de que se pueden aplicar tanto a trabajadores individuales como a equipos.

Incentivos de bienestar

Estamos ante un tercer grupo de incentivos que se centran en acciones que tienen un efecto positivo tanto en la salud como en el bienestar del empleado. Se trata de recompensas que se pueden extender fuera del horario laboral, facilitando el disfrute, en tiempo de vida personal del empleado, a través de actividades que contribuyan a que se sienta mejor.

Los ejemplos de estos incentivos abarcan posibilidades como los puntos para viajar o para adquirir entradas para espectáculos o eventos deportivos, ¡o para ir a un spa! Otra manera de ofrecer bienestar a través de un incentivo, por ejemplo, puede ser permitir traer a una mascota al trabajo. Los descuentos para apuntarse a un gimnasio o a sesiones wellness también podrían estar en este grupo. ¡O un fantástico regalo de objetos.

Estos incentivos inciden positivamente en el bienestar anímico del empleado o grupo de trabajo, y pueden ser extensibles incluso a sus familias.

Incentivos de beneficio económico

Cuando un incentivo implica una ganancia monetaria en función de una meta u objetivo alcanzado, estamos ante un incentivo económico. Puede darse asimismo con ocasión de una buena valoración de desempeño y se pueden añadir a las nóminas de forma regular o en forma de pago extraordinario.

En este tipo de incentivos, el ejemplo más habitual es el del bonus o las comisiones. Otra posibilidad sería recompensar con acciones de la empresa o con la creación de un fondo para la jubilación.

Incentivos de beneficios laborales

En este otro tipo de incentivos el ejemplo más habitual, que no implique una compensación económica per se, puede ser un ascenso de categoría. También se puede incentivar con un horario laboral distinto o más flexible, incluso con más días de vacaciones.

Los tickets de restaurante o el pago de una formación podrían considerarse asimismo beneficios laborales, así como una mentoría, la oportunidad de realizar algún curso formativo, el renting de un vehículo, etc.

Incentivos de reconocimiento

Un agradecimiento público y bien organizado puede ser un gran incentivo, y un ejemplo muy ilustrativo podría ser la entrega de un premio o diploma, rodeado de una cierta ceremonia formal que haga sentir que el esfuerzo es reconocido. También puede ser una mención en una newsletter o redes sociales dentro de la empresa.

Otra opción es crear un programa del tipo “empleado del mes” o un muro de la fama, un ranking, con detalles positivos que creen un buen ambiente de trabajo y que, en cierto modo, pueden contribuir a fomentar una sana competitividad.

En cualquier caso, estos incentivos y sus ejemplos requerirán de una planificación previa, que establezca reglas claras. Para esto, en Inloyalty, contamos con asesores profesionales preparados para ayudarte a fijar objetivos realistas, medir resultados, plantear estrategias motivadoras, diseñar la mecánica más adecuada y facilitarte el soporte o plataforma tecnológica necesaria.

Te apoyamos con un seguimiento y un análisis de resultados y definimos, juntos, qué premios y formatos comunicativos son los más indicados. Todo ello con un trabajo dinámico, que se adapta y reacciona a cualquier cambio con una solución flexible.

¿Quieres que te ayudemos a mejorar la rentabilidad de tus equipos y profesionales? Encontremos juntos el incentivo cuyo valor percibido ayude a inspirar y espolear su esfuerzo, ¡déjate aconsejar con propuestas actualizadas! ¿Hablamos?