En cualquier programa de fidelización o plan de incentivos es importante mantener un equilibrio entre esfuerzo y recompensa. Será de hecho imprescindible para evitar el abandono por parte de los participantes o la desmotivación.
La ecuación en principio es sencilla: el esfuerzo por parte del consumidor o trabajador implica una participación, compra o recomendación, o la consecución de un objetivo. Algo a cambio de lo cual va a recibir una compensación o premio, algo con valor intrínseco.
Encontrar el momento en que el esfuerzo y el sistema de recompensas para clientes o equipos de trabajo se mantienen compensados es complejo, pero valdrá la pena el esfuerzo. Conseguirlo permitirá establecer un plan o programa que nos ofrezca resultados positivos y duraderos.
Incentivos y recompensas: más allá de un regalo
Antes de continuar, queremos recordar cuál es la diferencia entre incentivo y recompensa. Es habitual utilizar ambas palabras como sinónimas, pero existen matices. El incentivo es un estímulo que anima a actuar de una determinada manera, y lo utilizamos comúnmente en el contexto de fuerzas de ventas y otros equipos profesionales.
Cuando se da el presupuesto previo, el incentivo se convierte en recompensa. Esta consiste en aquello que se entrega cuando se han producido unos determinados hechos. Es un término más amplio, ya que puede darse tanto a clientes como a profesionales. Podemos hablar de incentivos y recompensas en la empresa y de recompensas a clientes dentro de un programa de fidelización.
Ambos conceptos merecen ser considerados como estratégicos a la hora de diseñar un plan. Tanto si comerciales como clientes no vieran correlación entre esfuerzo y recompensa se podría reducir bien la cantidad de consumidores comprometidos con un plan de fidelización bien el nivel de motivación de los trabajadores.
¿Cómo se consigue que un incentivo o recompensa funcione?
Para que el esfuerzo y recompensa estén compensados, un plan de incentivos o un programa de fidelización deben tener en cuenta varios factores:
Claves para establecer un incentivo
- Un incentivo ha de ser relevante para el perfil del grupo de trabajo, que conecte con su estilo de vida.
- Ha de estar vinculado a un reto alcanzable, y debe exigir una correlación entre el esfuerzo y la recompensa futura.
- El plazo de tiempo ha de calcularse con cuidado, para no eternizar la consecución de la recompensa. Incluso es recomendable ofrecer hitos parciales.
- El incentivo ha de ir acompañado de una eficiente comunicación para que sea efectivo como refuerzo emocional positivo.
Aspectos a valorar al crear una recompensa
- Una recompensa ha de ser percibida como valiosa para equilibrar la relación entre esfuerzo y recompensa.
- Debe ser fácil acceder a la información sobre ella, y el proceso de canjeo debe de ser sencillo, sin obstáculos.
Tanto incentivos como recompensas han de ser revisados, actualizados. De ese modo se acomodarán a equipos o comunidades cambiantes y activarán la sensación de novedad y, por tanto, el interés.
Esfuerzo y recompensa desde el punto de vista de la empresa
Hemos repasado ya cómo despertar los vínculos a través de incentivos y recompensas bien diseñados, pero: ¿cómo sabemos si son sostenibles para la empresa? La viabilidad económica, obviamente, debe ser tenida en cuenta. Para ello será necesario un estudio previo de costes y, después, una buena política de gestión de stock y aprovisionamiento.
En Inloyalty sabemos cómo plantear propuestas con alto valor percibido y ajustadas a un presupuesto lógico. Además, nuestro catálogo es tan diverso como puedas imaginar, permitiéndote la personalización de un sistema de recompensas para clientes o un programa de incentivos en función de tantas variantes como se deba tener en cuenta.
Trabajamos la relación entre esfuerzo y recompensa para lograr equilibrarla. Déjanos ayudarte a conseguirlo, ¿hablamos?





